
Un instante, tan solo un instante,
Y
La bruma se esparció por aquel valle sombrío
Donde sobrábamos los vivos,
Como juzgados por Dios,
Los hombres nos culparon,
De lo que no teníamos potestad,
Y la suerte hizo de las suyas,
Con sus dados macabros,
¡Matamos!
Nadie sabrá nuestros nombres,
Ni serán sembrados nuestros cabellos,
En otras generaciones,
Fuimos los bardos,
Los que no pudimos ganarle,
La batalla a la ignorancia,
No hay comentarios:
Publicar un comentario